¡Que ganas de follarme al vecino!

Desde los 24 años en adelante trabajo como escort, reconozco que nunca he tenido dificultad para acabar en la cama con un hombre. La verdad es que es gracias a  Felina BCN que he adquirido muchísima experiencia al respecto. Porque es el lugar donde he tenido la oportunidad de conocer a hombres de nacionalidades y personalidades muy variadas. Pero dar el primer paso es algo que siempre me cuesta mucho, de hecho siempre me han ligado o me han entrado a mi.

Llevaba demasiado tiempo fijándome en mi vecino Enrique porque tiene unos grandes y bonitos ojos azules a los que no podía dejar de mirar fijamente, creo que es algo que se convirtió en platónico, desconocía si tenia novia o estaba casado. Pero me daba igual porque lo quería solo para mi y no quería estropear mis fantasías pensando en eso.

¡Que ganas de follarme al vecino!

Tras mucho prolongarlo me atrevi a pedirle salir, algo que el acepto encantado y sin pensarlo mucho. Aquella noche fuimos a cenar a un restaurante chino y luego pasamos una shoras en una feria de barrio a jugar al tiro al blanco y a comer algodón de azúcar como en las peliculas romanticas. Habiamos pasado algo mas de cuatro horas juntas y yo aun no habia reunido el suficiente valor como para insinuarle mis verdaderas intenciones, ¿Se las estaría imaginando el?…

Decidió acompañarme a mi casa, lo cual me pareció un gesto muy caballeroso y una vez parados en el portal, trague saliva y lo invite a subir con pérfidas intenciones. El se atrevió a entrar, ya lo tenia en la sala de mi casa, llevábamos media hora hablando y allí aun no pasaba nada. Espere a que el aburrimiento contribuyera a ayudarme y Enrique decidiera actuar y entrarme a saco. Pero para mi sorpresa me quede dormida al despertarme Enrique no estaba conmigo. Me levante del sofá cabreada porque el tío bueno al que me quería follar no estaba allí, busque en el baño y no estaba, luego busque en mi habitación y para mi sorpresa me lo encontré ¡probándose mi ropa interior!

¡Que ganas de follarme al vecino!

Su cara era todo un poema al ser descubierto por mi, pero entre sus piernas tenia un bulto realmente apetitoso porque ahí reposaba su polla y se notaba que estaba realmente cachondo mientras se probaba mi ropa interior. Yo no sentí ninguna vergüenza en acercarme a el y arrodillarme frente a el mientras su polla crecía en mi mano, la piel se retiraba y su glande se asomaba por segundos. Así que decidí entregarme a una buena mamada, de esas que un hombre no olvida fácilmente, rodee la cabeza de su sexo con mis labios y empuje hacia abajo hasta que note que rozaba mi garganta, entonces inicie el movimiento contrario hacia atrás y cuando me saque su falo de la boca este estaba totalmente erecto y ensalivado, daban ganas de seguir chupándolo… y eso hice !… mientras mi mano izquierda se entretenía masajeando sus testículos, pellizcandolos suavemente y presionándolos contra la base de su polla. No era mi mano la única que se entregaba con fervor al asunto… por su lado mi lengua lamia cada rincón de su polla, el movimiento era casi mecánico, primero un repaso al frenillo, luego un giro por la base del glande y cada tres pasos una chupada integra del tronco entero. Los huevos de Enrique palpitaban porque algo habia en ebullicion en su interior suplicando salir.. y yo sabia muy bien el que. A la vez que el se retorcía de placer yo solo pensaba en ponerme mi arnes y penetrarlo en mi cama, pero ¿como se lo iba a tomar Enrique?.

¡Que ganas de follarme al vecino!

Tome la iniciativa de introducir lentamente un dedo en el ano de Enrique mientras le chupaba la cabeza de su pene y para mi sorpresa Enrique en vez de cortarme el rollo, cada vez gemía mas fuerte. Mientras le penetraba el culo con mi dedo lo veía reflejado en el espejo de mi ropero y me ponía cada vez mas caliente al verlo con mi ropa interior de encaje. Con el mismo dedo que le estaba masturbando el culo lo hice chuparlo como si fuera una polla y Enrique se lo introducía hasta el fondo de su garganta. Dándome una sensación de placer que traspasaba la realidad. Sin dudarlo mas le pedí a Enrique que se pusiera a cuatro patas en mi cama, se relajara y cerrara los ojos mientras yo me colocaba mi arnés con una polla de goma de 18 centímetros.

¡Que ganas de follarme al vecino!

En ese momento mis manos sudaban y lo cierto es que también me temblaban un poco… estaba algo nerviosa porque deseaba follarme a mi vecino Enrique desde hace mucho tiempo y por fin lo tenia en ropa interior en mi cama y con su ano dilatado esperando ser follado por mi. Pero una vez que me puse en posición dispuesta para introducir mi falo de goma en el culo de Enrique se me olvidaron todas mis dudas. En cuanto le metí la puntita note que se puso algo tenso y apretó sus nalgas pero después de acariciarle los huevos y pedirle que se relajara su nalgas volvieron a relajarse. Le metí lentamente mi polla y sus gemidos cada vez eran mas agudos, entre gemido y gemido Enrique me pedía mas polla y yo lo follaba cada vez con mas intensidad mientras notaba que mi vulva estaba a punto de explotar de placer.

¡Que ganas de follarme al vecino!

Decidí cambiar de postura sexual y follarlo en la postura del misionero, mientras lo penetraba yo agarre su polla en mi mano y le hice una paja mirando como sus ojos quedaban en blanco y finalmente pude ver como mi vecino Enrique eyaculaba de placer salpicándonos a ambos con su hermosa y sabrosa leche ardiente. Era tan excitante sentir el liquido de la vida que Enrique derramo sobre mi que no pude quedarme sin proponerme en volver a quedar la semana siguiente para volver a vernos, hacerlo mio en la cama y volver a follarlo.

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